Creemos que la Iglesia, es la esposa o prometida del cordero, que se atavía esperando la “celebración de las bodas” en el reino de los cielos. Esta alegoría hace referencia a la manera en que el hijo de Dios, Jesucristo fue concebido por la Palabra de Dios dada por el Angel Gabriel y por el Espíritu Santo en el vientre de María, una virgen en Israel, comprometida con su marido, pero que aún no habían celebrado sus bodas. Así como el unigénito de Dios, creemos que la Palabra de Dios y el Espíritu Santo ha venido a la Iglesia, la prometida del cordero para servir como como María, un Canal de la Gracia, para concebir los nuevos hijos de Dios en Cristo. Recibirlos en el vientre espiritual y parirlos y amamantarlos con la leche espiritual no adulterada para que tengan un crecimiento sano, hasta completar la estatura de un hijo de Dios perfecto, como Jesucristo. Creemos que es misión de la Iglesia, como Canal de Gracia, predicar el Evangelio y Discipular continuamente los nuevos nacidos hijos de Dios, para ser bautizados en agua (La Palabra) y que el Señor los bautice también en el Espíritu Santo. (Ef.5:25–27; Apoc.19:7–9; Lucas 1:26-56; 2 cor.5:18-20; 1 Ped.2:2)
