Nuestra Fe

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Pilar 16 de 20

Lavatorio de los Pies

Jesús dijo: Así que si yo, vuestro Señor y Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros unos a otros los pies. Porque os he dado un ejemplo, para que vosotros también hagáis lo que yo os he hecho. Creemos que esta declaración debe ser continuada hasta que el Señor vuelva.

En el devenir de la vida, y a pesar de estar todo limpio por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo que nos habita, se nos ensucia el apresto o calzado del Evangelio, representado por los pies en las sandalias en la antigüedad. En esta ceremonia, creemos que Jesús nos llama a servirnos unos a otros en amor como lo hizo él. En lugar de procurar dominar sobre los demás, El eligió ejercer como un sirviente, lavando los pies de sus discípulos, con agua limpia que es el símbolo de la Palabra de Dios. Al lavar los pies de los discípulos, Jesús muestra el estilo de vida a que están llamados sus discípulos en el mundo. Así reconocen con toda humildad su necesidad frecuente de limpieza, renuevan su disposición a deshacerse del orgullo y del poder mundanal, y ofrecen sus vidas en sacrificio por el servicio cristiano en amor. (Jn 13,14-15; Jn 13,8; Mt 20,20-28; Mr 9,30-37; Lc 22,25-27)